¿Qué puede hacer que una organización pase del éxito al fracaso sin saber por qué? En esta entrada se va analizar uno de los factores que debe gestionar el líder si desea garantizar el buen funcionamiento de la organización: el ego.
1. El caso Nokia: De posición dominante en telefonía hasta su absorción
Quien a principios del siglo XXI adquirió un teléfono móvil os acordaréis de una empresa finlandesa de telecomunicaciones llamada Nokia, que ofrecía unos atractivos e innovadores celulares en los orígenes del sector de la telefonía móvil.
Nokia pasó de tener una posición dominante en el mundo a tener una rápida caída durante el período 2005-2010 hasta ser absorbida por Microsoft.
El estudio Distributed Attention and Shared Emotions in the Innovation Process: How Nokia Lost the Smartphone Battle de los investigadores Timo O. Vuori y Quy N. Huy pone de relieve algunos factores que contribuyeron al declive de la compañía.
1.1 Factores que influyeron en la caída
Uno de estos factores fue el propio carácter del que fuera presidente de Nokia, quien también fuera CEO entre 1992 a 2006, el cual fue descrito como «extremadamente temperamental» y del que alguno de sus colaboradores afirmaba “que era muy difícil decirle las cosas que no quería oír», imponiendo miedo entre sus allegados.
Otras causas del declive de la compañía, que se ponen de manifiesto en el estudio, fueron las relaciones que se establecieron entre los altos y medios directivos de la compañía y las emociones que en ambos casos se desataron.
1.2 El papel que jugaron los líderes
Los directivos medios percibían entre sus colegas comportamientos egocéntricos y disfuncionales, definiéndolos como «centrados sólo en el interés propio y en su propia carrera».
Los directivos medios confiaban demasiado en sus propias capacidades y daban bastante importancia a su status social dentro de Nokia, reaccionando de forma negativa ante las críticas de sus colegas, las cuales eran interpretadas como amenazas personales.
Dichos cargos consideraban que no había mejor oferta laboral que ser parte del líder mundial de la industria, lo cual les confería una prestigiosa imagen o reputación de cara al exterior.
Algunos de ellos llegaban a despreciar otros productos que emergían en aquel momento en el mercado, al considerar que los teléfonos que ofrecía Nokia eran superiores al resto. Con el tiempo se ha visto que alguno de los productos emergentes ha llegado a triunfar.
Los empleados de Nokia se mostraban ante sus consultores como los mejores de la clase y no querían oír hablar de opiniones diferentes a las suyas.
Cuando los problemas empezaron a aparecer, los directivos medios no informaron a los altos directivos ante el miedo de las reacciones negativas que éstos últimos podían manifestar, por lo que permanecían en silencio o filtraban la información.
Las consecuencias de los comportamientos anteriormente descritos, entre otros, en los que el ego tomó un papel importante, propiciaron finalmente el declive de la compañía.
2. Gestión del ego por parte del líder
2.1 Funcionamiento del ego
El ego se alimenta de los éxitos conseguidos en el pasado, de los reconocimientos logrados, del status y del poder que te otorga el cargo que se ostenta, del prestigio y de la popularidad alcanzados.
El ego no admite el fracaso, siempre busca un culpable, ya sea en otras personas, en el sistema, en los procedimientos, etc. Crea una realidad ficticia en la que la persona adopta un papel de víctima.
Si no le hacemos caso se resiente y es entonces cuando aparece el temor a no ocupar un puesto destacado en el grupo, a no sobresalir por encima de los demás, a no conseguir la fama que nos decimos que merecemos por el esfuerzo y la excelencia del trabajo realizado, etc.
Creemos de manera errónea que en la consecución de nuestro propósito sólo hemos intervenido nosotros, cuando en realidad se ha obtenido de la colaboración, de la cooperación y del trabajo en equipo. Sólo se tiene en mente el yo en vez del tu o el vosotros.
2.2 Consecuencias de una mala gestión del ego
El ego personal puede evitar que tus colaboradores se puedan desarrollar ante el miedo de que te puedan superar.
El resultado de un líder dominado por el ego dentro de una organización puede ser una visión ficticia de la realidad tanto del entorno como de las personas que colaboran con él.
No te deja ver a las personas como seres totalmente capacitadas y racionales que puedan aportar una perspectiva nueva ante una situación determinada.
Cuando el líder no sabe gestionar el ego se siente superior al resto, con una serie de derechos adquiridos, deja de ser curioso y no pregunta, sino que reacciona ante los comentarios de los demás, interrumpe la exposición de sus colaboradores, lo que provoca que se pierda la escucha activa y la conexión con el resto de integrantes.
Cuanto mayor poder jerárquico tienes, o mayor experiencia has acumulado, o cuanto más alto estás en los puestos de dirección, más difícil es desprenderte de tu ego y más cuesta ser humilde ya que consideras que lo sabes todo y que nadie a estas alturas te puede sorprender o enseñar algo nuevo.
Como no admite la derrota, puede hacer que se tomen decisiones más arriesgadas frente a un determinado problema, con lo que se pueden empeorar mucho más las cosas.
El ego no nos permite crecer, puesto que nos impide ver nuestros errores y reconocer que quizá nuestros planes no eran tan buenos como creíamos.
El ego puede llevar a la falta de empatía con el resto del equipo, impide comprender, relacionarse con los demás, entender los problemas de tus allegados para poder ayudarlos y contribuir a su felicidad.
«Cuando el ego muere, el alma despierta». (Mohatma Gandhi)
2.3 Qué debe hacer un líder
El verdadero líder de un equipo es humilde y es consciente que debe renunciar a sus intereses personales en pro del interés general, debe sacrificar su ego personal por el ego colectivo, debe desistir del éxito personal y focalizarse en la obtención del éxito general.
A un buen líder no le da miedo que otros componentes del grupo puedan destacar por encima de él, puesto que es conocedor que sin la ayuda de los demás componentes del equipo sería imposible alcanzar el propósito deseado. En parte, su mérito consiste en conocer el potencial de sus colaboradores, guiarlos y ayudarlos a desarrollarlo, lo que les aporta felicidad y sentido a sus vidas.
Para paliar el ego muchas organizaciones tienden a estructurarse como una jerarquía igualitaria (igualdad de estatus).
En la actualidad nos encontramos en un entorno muy dinámico donde hay que ser creativo y dar soluciones diferentes, por lo tanto, debemos nutrirnos de ideas nuevas, puntos de vista diferentes que no estén influenciados por experiencias pasadas.
Un líder debe estar presente cuando está delante de otra persona, debe silenciar su voz interior, debe ser consciente de que la atención es el mayor don que le puede dar a otra persona.
«El ego ni te hace ser más feliz ni engrandece una organización. Para ser un gran líder, primero hay que convertirse en una gran persona». (Robin Sharma)
3. En este post hemos aprendido que:
El ego te lleva a una visión ficticia de la realidad.
No aprenderemos si pensamos que lo sabemos todo. Debemos ser humildes.
La consecución de los objetivos se obtiene de la colaboración, cooperación y del trabajo en equipo.
Debemos substituir el interés personal por objetivos colectivos.
El ego no nos permite crecer, puesto que nos impide reconocer nuestros errores y aprender de ellos.