Aparca tu ego
¿Qué puede hacer que una organización pase del éxito al fracaso sin saber porqué?. En esta entrada se va analizar uno de los factores que debe gestionar el líder si desea garantizar el buen funcionamiento de la corporación: el ego.
Lidiar el ego:
El ego se alimenta de los éxitos conseguidos en el pasado, de los reconocimientos logrados, del status y del poder que te otorga el cargo que se ostenta, del prestigio y de la popularidad alcanzados.
El ego no admite el fracaso, siempre busca un culpable, ya sea en otras personas, en el sistema, en los procedimientos, etc. Crea una realidad ficticia en la que la persona adopta un papel de víctima.
Si no le hacemos caso se resiente y es entonces cuando aparece el temor a no ocupar un puesto destacado en el grupo, a no sobresalir por encima de los demás, a no conseguir la fama que nos decimos que merecemos por el esfuerzo y la excelencia del trabajo realizado, etc.
Creemos de manera errónea que en la consecución de nuestro propósito sólo hemos intervenido nosotros, cuando en realidad se ha obtenido de la colaboración, de la cooperación y del trabajo en equipo. Sólo se tiene en mente el yo en vez del tu o el vosotros.
El ego personal puede evitar que tus colaboradores se puedan desarrollar ante el miedo de que te puedan superar.
El resultado de un líder dominado por el ego dentro de una organización puede ser una visión ficticia de la realidad tanto del entorno como de las personas que colaboran con él.
No te deja ver a las personas como seres totalmente capacitadas y racionales que puedan aportar una perspectiva nueva ante una situación determinada.
Cuando el líder no sabe gestionar el ego se siente superior al resto, con una serie de derechos adquiridos, deja de ser curioso y no pregunta, sino que reacciona ante los comentarios de los demás, interrumpe la exposición de sus colaboradores, lo que provoca que se pierda la escucha activa y la conexión con el resto de integrantes.
Cuanto mayor poder jerárquico tienes, o mayor experiencia has acumulado, o cuanto más alto estás en los puestos de dirección, más difícil es desprenderte de tu ego y más cuesta ser humilde ya que consideras que lo sabes todo y que nadie a estas alturas te puede sorprender o enseñar algo nuevo.
Como no admite la derrota, puede hacer que se tomen decisiones más arriesgadas frente a un determinado problema, con lo que se pueden empeorar mucho más las cosas.
El ego no nos permite crecer, puesto que nos impide ver nuestros errores y reconocer que quizá nuestros planes no eran tan buenos como creíamos.
El ego puede llevar a la falta de empatía con el resto del equipo, impide comprender, relacionarse con los demás, entender los problemas de tus allegados para poder ayudarlos y contribuir a su felicidad.
«Cuando el ego muere, el alma despierta». (Mohatma Gandhi)
El verdadero líder de un equipo es humilde y es consciente que debe renunciar a sus intereses personales en pro del interés general, debe sacrificar su ego personal por el ego colectivo, debe desistir del éxito personal y focalizarse en la obtención del éxito general.
A un buen líder no le da miedo que otros componentes del grupo puedan destacar por encima de él, puesto que es conocedor que sin la ayuda de los demás componentes del equipo sería imposible alcanzar el propósito deseado. En parte, su mérito consiste en conocer el potencial de sus colaboradores, guiarlos y ayudarlos a desarrollarlo, lo que les aporta felicidad y sentido a sus vidas.
Para paliar el ego muchas organizaciones tienden a estructurarse como una jerarquía igualitaria (igualdad de estatus).
En la actualidad nos encontramos en un entorno muy dinámico donde hay que ser creativo y dar soluciones diferentes, por lo tanto, debemos nutrirnos de ideas nuevas, puntos de vista diferentes que no estén influenciados por experiencias pasadas.
Un líder debe estar presente cuando está delante de otra persona, debe silenciar su voz interior, debe ser consciente de que la atención es el mayor don que le puede dar a otra persona.
«El ego ni te hace ser más feliz ni engrandece una organización. Para ser un gran líder, primero hay que convertirse en una gran persona». (Robin Sharma)
¿Qué puede hacer que una organización pase del éxito al fracaso sin saber porqué?. En esta entrada se va analizar uno de los factores que debe gestionar el líder si desea garantizar el buen funcionamiento de la corporación: el ego.