Las personas son el eje de la organización y no un activo. Los valores de la organización deben estar alineados con los valores de sus integrantes y éstos últimos, a su vez, deben estar interconectados. Hay que fomentar la responsabilidad corporativa. Se deben crear espacios en donde los miembros de la organización puedan desarrollar todo su potencial. Es importante establecer objetivos e indicadores que ayuden a crecer a la organización.